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Galicia de Pesca: Apuntes de un pescador. Varear o spinning desde la costa gallega.

La realidad es que soy más de varear, si hay que utilizar una de las dos variantes para denominar y con todo lo que ello conlleva, al tipo de pesca utilizado para tentar a los robalos con señuelos artificiales …  sí, simplemente varear.

Antes era así, en mis comienzos … de los muchos que pateábamos o recorríamos los acantilados de la Costa de la Vela, entre la entrada de la Ría de Vigo y la propia de la Ría de Aldán sólo usábamos la palabra varear, y con ella me quedé. Con las evoluciones lingüísticas de la diversidad de técnicas de pesca deportiva venidas de otros países -en las que realmente yo ya me pierdo y desde hace tiempo- básicamente salvo por aquellos, ahora los pescadores de nuevas generaciones vienen pisando fuerte con la tendencia mayoritaria del uso del término spinning.

Varear significaba utilizar cañas de como mínimo 3,60 m, llegando a ver por la costa también de 3,90 e incluso de 4,20 m … que no nos hablasen de medidas más cortas a ninguno porque además tampoco se veían por la costa … ¿Por qué sólo se usaban esas medidas? … para nosotros la respuesta sigue siendo fácil … pensad que aquellas aguas, conocedoras por muchos de vosotros en muchas ocasiones, no permiten acercarse a la rompiente siempre, bien por el estado de la mar, porque tenemos una serie de bajos o rocas delante, porque podemos encontramos a una cierta altura con respecto al nivel del agua o por las propias características de la zona de costa donde habitualmente íbamos y vais a por los robalos, y a todos estos casos si les unimos la inexperiencia que se podía tener y el aún precario conocimiento de la postura o zona concreta de pesca, siempre se necesitaba y necesita apoyarse de longitud de caña para poder librar tanto la pieza como el señuelo en los sucesivos lances, minimizando el riesgo de pérdida o deterioro de ambos.

Pensemos que la aparición de la ingente variedad de señuelos tanto en tamaños como en pesos, es relativamente cercana y que de aquellas, los minnows no solían tener mucho peso, con lo que si se quería obtener distancia de lance, además de trabajar con los grosores de monofilamento y trenzado … se necesitaba una longitud y características determinadas de la caña para poder catapultarlos lo más lejos posible.

Evidentemente hoy el conocimiento es más diverso y amplio en materiales y señuelos por parte de nosotros, los pescadores deportivos, surgiendo nuevas técnicas que conllevan cañas mucho más pequeñas y ligeras al gusto y necesidades de cada uno.

Particularmente reconozco que en la actualidad ya no hay tanta variedad de modelos y marcas en cañas de 3,60 m para escoger como antes, tamaño que me resultaba ideal para varear y por el que sentía especial predilección … aún así me acerco a él con una 3,50 y una 3,30 según estado de la mar en A Costa da Morte y por supuesto, otra algo más corta para los paseantes y poppers que antes no usábamos ni conocíamos.

Caña de 3,30 m. para varear/spinning

Caña de 3.30 m. para varear/spinning

En otras entradas de la web ya describí también mi parecer al respecto:

http://galiciadepesca.com/2018/09/07/galicia-de-pesca-canas-para-la-pesca-de-la-lubina-en-invierno/

Experiencia o inexperiencia … una forma de pensar.

Hablaba antes de que si unimos la inexperiencia que se podía tener al precario conocimiento de la postura … claro, es fundamental llegar a adquirir esto, experiencia … por posturas o lugares de pesca … ¿Para qué? … aunque sólo sea por seguridad es algo que creo debería ser prioritario, ya que ir a disfrutar pescando significa que hay que regresar para poder volver muchos más días.

Carreras, llegar el primero al puntal o puesta, “coger mi sitio”, precipitarse … pienso que deberíamos desecharlo de nuestro vocabulario e intenciones cuando vayamos a dar vida a nuestra pasión. Tener experiencia en una postura o lugar de pesca no significa que haya estado pescado en él en alguna ocasión, sin más, … porque creo que para tener experiencia en un determinado sitio o postura de pesca, éste necesita haber sido testado con varias condiciones de viento y mar, en diferentes horas de luna y marea, con distintas intensidades de luz … y tiempo o jornadas de pesca después, podremos decir que sabemos o conocemos algo de ese sitio o sitios de pesca, aunque en realidad es que todos sabemos que no habremos dado con la fórmula matemática que nos despeje las condiciones ideales para asegurar un buen ejemplar … en esto, creo que opinamos lo mismo … no existe tal desarrollo matemático que nos lo garantice, pero aumentaremos las probabilidades si conseguimos todo lo anterior … la experiencia y conocimiento de una postura de pesca.

Mar robalero.

Cuando poco a poco vayamos adquiriendo experiencia en algunas zonas a las que solemos ir, -cuando el día a día nos lo permite- habremos incrementado y enriquecido además de nuestros criterios a la hora de escoger el mejor momento para ir a pescar en ellas, nuestra propia seguridad personal y en algunos casos, la de parte de nuestro equipo. Habremos visualizado entonces, el empuje del mar y las rompientes en muchas circunstancias, el sentido de las corrientes, los bajos existentes que visualizamos en la bajamar, etc … e incluso, nos dará llegado a un punto, la información inmediata para saber dónde no debemos de meternos a pescar según qué circunstancia, o cuál es el momento exacto para abandonar la postura o zona … bien por ejemplo, porque con determinadas alturas de ola y a cierta hora mareal cubre o rompe en tal o cual roca con lo que nos avisa del consiguiente riesgo o no, si es el caso para nosotros … significar como dato importante que hay que tener siempre cuidado en cuanto a la observación de la zona cuando nos dirigimos a ella a pescar, sobre todo si es una postura poco frecuentada por nosotros, pues si hay un cierto mar y está expuesta frontalmente al oleaje y a las corrientes, puede resultarnos engañosa la leve quedada que se produce entre grupos de olas si no nos fijamos inicialmente con una pausa antes de avanzar hacia la rompiente … o porque nos empieza a cortar nuestra vía de salida para retirarnos -situación que suele ocurrir y vemos casi todos los años en determinadas condiciones de bajamar-. En muchas zonas cuando hay mar por encima de 2 m es aconsejable observar muy bien el recorrido completo que suelen hacer las olas al romper en las piedras para evitar sorpresas desagradables y todo en función lógica de la orografía es esa zona concreta … suelen ser muy traicioneras y peligrosas esas grandes rocas medianamente planas … a veces a modo de cuñas o entrantes, las denominadas “laxes” aquí en nuestra tierra, ya que pueden avanzar por lugares que no contábamos y cogernos desprevenidos originando un barrido lateral con el consiguiente susto, accidente y en algún caso, un fatal desenlace.

Inicialmente al menos, la compañía se agradece.

No soy de meterme en cualquier sitio a pescar simplemente por referencias del mismo … pienso que la experiencia se adquiere poco a poco y que no se puede ceder ni heredar. Que haya tenido un día o varios una entretenida y fructífera jornada de pesca en un lugar concreto, no es garantía de nada en absoluto … habría que enumerar la cantidad de capotes o bolos que habré tenido en ese mismo lugar con las “aparentes” mismas condiciones.

Arriesgarse yendo sólo, sin la compañía de otro pescador, en determinadas bajadas complicadas y por primera vez, a un pedrero y por referencias tan sólo, sin los posibles consejos iniciales e in situ, de otro compañero de pesca con experiencia en el mismo forman bajo mi opinión, un cóctel que quizás al final no compense.

Otra posibilidad diferente se da cuando uno de nosotros decide ir al pedrero a pescar sólo y con la misma ilusión de encontrarse con un robalo enganchado, porque en este caso la situación o situaciones que se nos puedan dar, cumplen con una serie de condicionantes personales que sabemos nos harán disfrutar más en soledad si cabe con el medio y con la jornada de pesca. Hay quien disfruta yendo a pescar en grupo o sólo, todo es como cada uno de nosotros lo planifique y si las circunstancias son propicias, pero siempre adoptando lo descrito anteriormente y con el objetivo de hacer de esta pasión una realidad y poder repetir este sentimiento infinidad de veces.

Un saludo a todos y ¡Hasta la próxima salitrada!.

Juan C. Lorenzo.

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