Galicia de Pesca. Plan nocturno para la pesca de la lubina

Galicia de Pesca.

 

En los últimos años salvo excepciones puntuales, el verano y en especial el mes de agosto, no se me caracterizó por ser un mes o una época buena para disfrutar de mares robaleros. Algas, vientos del norte que hacen desagradable los momentos de pesca con el consiguiente clareo o transparencias de las aguas, calor … por lo que durante varios días hubo que conformarse con realizar limpieza y mantenimiento del material, colocar y clasificar señuelos y cómo no, estar atento a las previsiones de posibles cambios del estado de la mar.

Y ese día me llegó … viento, altura de la ola y hora mareal preferida, lista para dar lugar a este relato. Después de unos días sin ir a pescar parecía que había pasado una eternidad … con lo que el “plan” pasaba por recuperar sensaciones de un pasado lejano en el que las jornadas de pesca iban de la mano casi siempre con tremendos madrugones … que en mi caso, parecía que ya por edad no estaban reservados para mí, permaneciendo, creía … tan sólo en el recuerdo.

Equipo preparado para salir en la madrugada siguiente incluyendo evidentemente dos linternas, una frontal y otra de mano, licencias, carnet de conducir, móvil cargado … y señuelos … pero no muchos, que por la hora no andaré cambiando de colores, eso sí … dos tamaños, 165 y 140 en amarillos y chart (ya sé que alguno usa señuelos oscuros para la noche, pero como todos, sigo con mis criterios fruto de la experiencia o de tiempos pasados) … triples en buen uso sin señales de óxido y en la mochila alguno repetido de mis favoritos por si se produce alguna pérdida indeseada. ¿Chivos?, ¿vinilos?… algunos también, dos o tres diferentes de cada, por si el mar está o se pone más fuerte de lo inicialmente previsto.

Quedaba lo peor, conciliar el sueño … y que el despertador me confirmase que el momento de pesca estaba más próximo.

Noche con luz … hay una luna llena con alguna fase ya a menguante, pero me sorprende cómo se ve … detractores unos y partidarios de esta luz nocturna otros … la verdad a mí me enamoró, porque como decía, ya no recordaba ir a pescar a estas horas.

Qué buena pinta tiene el mar … olas no demasiado altas, rompiendo largo y tendido … se intuía o vislumbraba espuma y mar agitado en abundancia.

Voy a probar con un minnow 140, pesa lo suficiente para hacer buenos lances y vibra mucho más que un 160 – 170 en estas condiciones … hoy voy a probar de inicio con un 140, decidido … como en ocasiones hace años.

Observo un instante el mar, “veo” con la luz de la luna, la cadencia de las olas, hasta dónde llegan en la rompiente y me sitúo … no hay riesgo.

Empiezo haciendo lances lo más lejos posible, aún no era pleamar … y a los diez minutos primer ataque … una lubina, la más pequeña de la jornada de unos 900 gr. No venía muy bien enganchada pero salió. Nuevos lances, lejanos, lo más lejanos posibles … frenazo en seco a media recogida … ésta es mucho mayor … cabezadas y movimientos frenéticos … la noche magnifica todo pensaba, con ayuda de las olas la dejo en seco, preciosa … cercana a los 2 Kg y del señuelo, sólo de veía la cabeza … hacía tiempo que no veía una así, con todo el señuelo tragado. Desanzuelo rápidamente, no exento de dificultades … el pulso que se acelera … miro el reloj … aún queda mucho para amanecer y el mar y el viento increíbles … vamos allá, lances al mismo sitio, comprobando entre uno y otro con ayuda de la luna si había alguna anomalía en la colocación del señuelo.

Dos lances más y sí, ésta es mayor … por el peso al intentar “manejarla”, los cabezazos son más secos y menos seguidos … pero se nota que pesa más … aprovecho las olas para acercarla y ahí está … qué bonita es … cómo brilla cuando la iluminas con el foco, preciosa … cercana a los 3 Kg y del señuelo, nuevamente sólo se ve la cabeza. Miro el reloj … ¡pero si no llevo ni media hora! … están aquí pienso …

Aparecen de los recuerdos sensaciones reconocibles … pulso acelerado, atención extrema con vista y oídos, ubicación segura con movimientos de pies prácticamente nulos … el ruido del mar … la sensación de soledad y la paz nocturna … ¡la pesca en esencia!.

Compruebo el estado de los triples, el bajo de fluorocarbono … todo en orden … tomo aire, observo el mar, me sitúo y vamos allá … nuevo lance al mismo sitio y lo más lejano posible, tratando de evitar que cayese justo al romper la ola … ya que con la luz natural que había en la noche, me permitía buscar que cayese detrás de ésta. Cojo aire, es algo inaudito, vaya momentos, como hacía ya mucho tiempo … ¿no estará por aquí la pareja? … pienso.

Estaba, estaba … siguiente lance y a mitad de recorrido, nuevamente tirón en seco y continuo … la caña impulsivamente arriba como siempre y totalmente arqueada … cabezazos tirando abajo y con potencia … ésta es otra cosa … pesada y luchadora, soltando hilo … -y eso que me gusta tener el freno ajustado de manera que no salga trenzado así como así con cualquier lubina- y recogiendo cuando me permitía ya que en algún momento de la pelea, ella era dueña y señora de la situación. En esos momentos se me pasaban infinidad de cosas por la cabeza … por fin un buen robalo, hacía tiempo ya, ¿qué les pasará hoy? ¿por qué están aquí y con este tamaño?, ¿habrá entrado un banco de xouba o jurel?, menuda fiesta en casa … . Hubo una pelea para recordar, un tira y afloja de creo algo menos de dos eternos y fantásticos minutos, manteniendo siempre la caña arriba y la línea tensa, e insisto, recogiendo cuando se podía o permitía, en ocasiones bombeando un par de veces la caña … me imaginaba el señuelo metido en la boca como en las dos anteriores grandes … pero … a unos tres metros de la rompiente se soltó el señuelo de este hermoso robalo … no, no lo tenía metido en la boca …

En esos momentos … me parecía el fin del mundo … intentando recapitular qué ocurrió o qué hice mal … comprobando el estado de los triples, con uno de ellos ligeramente abierto en uno de sus anzuelos, pero creo que está claro, venía mal enganchado y se soltó sin más … me queda la situación disfrutada para recordar.

Rectifico sin demora la ligera abertura del anzuelo, compruebo el estado del fluorocarbono y el trenzado próximo y nuevo lance … pienso mientras recojo lo que me dijo un buen pescador hace muchos años … “lo normal si se “safa” o suelta un robalo es que se abale la postura y no cojas otra” hice dos o tres lances en el mismo sitio, aún de noche y sin respuesta aparente, pero en uno de éstos, pasados unos quince minutos, de nuevo otra buena frenada en seco me activó … pero claro, no tenía nada de parecido a la que se liberó … una vez fuera, algo más de 1,6 Kg y sorprendentemente, del señuelo … nuevamente sólo se veía parte de la cabeza.

Comenzaba a amanecer, una hora más lanzando señuelos, cambiando ya con el día colores e incluso tamaño, pero no se produjo otro ataque más.

Galicia de Pesca

Finalmente decir que ésta fue una de las jornadas de pesca que recordaré siempre además de la batalla perdida con ese buen pez, porque hubo ataques de buenas lubinas, porque en parte formó parte de un plan preconcebido fruto de las experiencias y mis propias ideas, por el corto espacio de tiempo en que se produjo y … porque lo disfruté de nuevo totalmente de noche.

Galicia de Pesca

Y como no podía ser de otra manera, ya en frío y en casa … la cabeza no para y me organizo nuevamente para la noche siguiente a sabiendas de que el mar y las condiciones iban a cambiar -difícilmente se repiten dos mareas iguales-. Esa noche sí que costó conciliar el sueño y llegada la hora salí como un relámpago en dirección a la postura de pesca. Había las mismas condiciones de luz si cabe, un poco más despejado de nubes con lo que se veía bastante bien para la hora que era, pero había menos mar, menos agitación y menos espuma por consiguiente.

Apago el foco, me sitúo y tomo aire mientras dirijo la mirada a la zona donde se soltó el buen robalo de la noche anterior, una pena me digo, -cuido muy mucho siempre de los reflejos que pueda dar hacia el mar así como del ruido que pueda producir, ya que la velocidad de propagación del sonido en el agua aumenta considerablemente con respecto al aire, y las refracciones producidas por una fuente de luz incidente, pueden asustar o alejar el ejemplar que la perciba- y procedo a realizar lances, a la misma zona del día anterior, pero inicialmente sin respuesta. Variaba la velocidad de recogida … parones … llegué a cambiar de señuelo también de 140 pero no había respuesta, por lo que volví a colocar el mismo del día anterior. Ya habían pasado unos 45 minutos cuando de modo ya inesperado y sin mucha fe en que algo atacase el señuelo … una frenada en seco y carrera alocada de una buena lubina próxima a los 2 Kg. Ya en seco, comprobé que ésta también había tragado literalmente todo el señuelo … y cómo no, me viene a la mente el ejemplar perdido la noche anterior … ¡ya lo podía haber tragado también! me decía. Justo antes de amanecer entró otra más pequeña y ya con la luz del día, nada más.

Galicia de Pesca

Parece que estas dos jornadas me volvieron a activar la pesca a esas horas así que ahora toca esperar la oportunidad para que se me vuelvan a alinear todas las condiciones bajo mi entender y tratar de repetir esta aventura.

Un saludo a todos y hasta la próxima salitrada.

Juan C. Lorenzo

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *